El tiempo se partio
extrañamente
y la luna incompleta
mira hacia la puerta.
Nadie entra.
Nadie sale.
Parece un cuarto vacío,
aunque tal vez haya un hombre despierto
mirando al techo
tratando de comprender la ruptura del tiempo.
O tal vez no sea un hombre,
sea solo un cráneo
o un espectro
que entró al cuarto vacío
por el hueco que dejó el tiempo.
Extrañamente, sin dudas, la de ese sujeto
si es que existe.
Extrañamente, la del cráneo, o mejor dicho
extrañocraneo, sin dudas.
Y extraña suerte, la del tiempo y la luna
si es que tienen.
De todas formas o de ninguna
es una la luna en la puerta
pero son dos en la laguna.
Pasados todos los minutos
el hombre seguirá siendo uno solo
esperando la ayuda de la lupa
para estudiar un cráneo,
y cuando caigan sus pensamientos
sera duro descubrir que la existencia no tiene fin
y que no hay ningun cartel de BIENVENIDO
esperando a nadie
en ningún lado, jamas.
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