que hasta en el infierno se sintieron honestos.
Ellos pensaron que mi fortuna
estaba colgada de una manera
y tarde o temprano se descubre
que la fortuna no existe
ni es una moneda.
Así entonces estallé en carcajadas
nadie sabía por qué lo hacía
pero es que eran tan graciosos
todos los demonios en el infierno
como graciosa mi puntería
para elegir donde pasar el tiempo
después del entierro y el cementerio.
Frío, frío, todos los demonios se pusieron serios
y fue algo tan de repente...
frío, frío, fue un aire caliente y hasta el sobrio se puso ebrio
y mi risa quedó congelada...
frío, frío, allá perdida en las cavernas están mis dientes
colgando de mi boca y mi lengua afuera, si la ve...
siga de largo, no le preste atención, fíjese en usted
que seguramente le estará creciendo la cola, colmillos y cuernos,
la joroba, los pelos en las nariz y el aliento a peste.
una gigantesca transformación
te come alma
te canta un blues:
ya está echada tu suerte
ya está echada tu suerte
ya está dicho que has muerto
ya está dicho que has muerto
hay un certificado municipal
que así lo acredita.
que así lo acredita.
tu rostro está tan flaco
que parecés una vieja
de setenta y pico de años.
tu piel está tan marchita
que parecés una pasa de uva
adentro de una empanada.
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